Reinventar este mundo en cambio y en crisis. Eso es lo que nos permiten las buenas ideas y muchas veces la tecnología. Eso es lo que ha conseguido ‘n’, la app de Jorge Drexler sobre la que reflexiona Oscar Hormigos en su columna de El Confidencial. Puedes leerla aquí.
Reinventar este mundo en cambio y en crisis. Eso es lo que nos permiten las buenas ideas y muchas veces la tecnología. Eso es lo que ha conseguido ‘n’, la app cuya primera canción, Habitación 316, presentó Jorge Drexler hace dos semanas pasada.Sus canciones intervenibles, su transformación del oyente en coautor, su concepción de la música como ‘software’ y su diseño como app desde el origen conviertena ‘n’ en una ‘app’ que supone todo un cambio de paradigma.
Pero no ha sido fácil llegar hasta ahí. Todo lo contrario. Largos meses de trabajo, errores, aciertos, discusiones y reconciliaciones lideradas entre un artista ganador de un Oscar y un excelente equipo, el de Wake App, formado por socios y sobre todo buenos amigos. He tenido la suerte de estar muy pegado al proceso de creación de ‘n’ y he vivido el reto que supone lanzarse a un terreno jamás pisado antes. La conclusión es que merece la pena.
Hubo muchos momentos de duda, de hecho el equipo de ”n’ cuenta siempre cómo aprendía al tiempo que probaba, investigaba, se equivocaba y encontraba la solución. Muchas horas de trabajo y unos cuantos casos de insomnio serios. Y es que no es fácil ponerse manos a la obra con una ‘app’ que por primera vez en la historia de la música cambia los papeles e invita al oyente a convertirse en coautor. ‘n’, que cuenta con tres ‘apps’ que suponen cientos de canciones distintas y en las que colaboran la Orquesta Sinfónica de Euskadi , Kiko Veneno, René de Calle 13 o Xoel López, entre otros, ha conseguido esa transformación paradigmática.
Pero el paso adelante de ‘n’ no solo se queda en el cambio de rol del oyente, que ya sería suficiente, sino en que, además, cuenta con un modelo de negocio detrás. Este pequeño detalle lo es todo en industrias como la música que tras el aterrizaje de internet llevan años intentando reinventarse. Con ‘n’, por ejemplo, no hay copias, no las hay porque cada uno de nosotros somos autores y los ingresos vienen cuando compartimos o guardamos los temas. Es decir, compramos las canciones que creamos.
Algunos artistas internacionales más que conocidos por todos se han interesado ya por hacer su propio ‘n’. Una vez presentada la ‘app’, hemos escuchado mucho eso de ¿y cómo no se había hecho esto ya? Pues no se había hecho, no. Nadie se había puesto manos a la obra y por tanto no existían las pistas para seguir. Ahora ya sí.
Modelos como este demuestran las posibilidades de las ‘apps’ que se conciben y se diseñan como tal y no como un calco de una web. Oportunidades como estas son especialmente interesantes en esos sectores gigantescos, bloques conservadores, que necesitan un cambio. ‘n’ demuestra cómo la innovación, la verdadera y seria, se puede dar en cualquier sector por asentado que esté.
También es cierto que eso se produce solo cuando uno está dispuesto a arriesgar. Es lo que hizo Drexler junto a Wake App después de proponerle la idea al cantautor en una fiesta en un pueblo cántabro. Reflexionó. Aceptó y empezó la fascinante aventura de reinventar el consumo de música.
Este artículo ha sido publicado en El Confidencial, medio colaborador de The App Date, donde Oscar Hormigos cuenta con una columna semanal.



























